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lunes, 8 de septiembre de 2008

Es necasario abrir los ojos


En nuestra vida diaria, es necesario abrir los ojos para ver y observar las cosas que nos rodean. Eso nos permitirá, para encontrar soluciones a los problemas de cada día.

Muchos de nosotros, a veces, cometemos errores o "metemos la pata" por ignorancia, por soberbia o simplemente por curiosidad. Si tú vives en problemas, es que tú lo has permitido u otros te lo fabricaron y te la impusieron, por eso, es necesario analizar las cosas, tener un espíritu crítico y plantearse la vida de otra manera. Da pena ver muchos adolescentes metidos en problemas, a jóvenes inmersos en los vicios, y a causa de esto muchos padres lloran al ver a sus hijos malogrados, nuestra sociedad se corrompe, y va desapareciendo los valores, que algún día nos han enseñado. pero no nos quedemos en el pasado o fatalidades, al contrario levantemos la cabeza, abramos los ojos, reorganicemos nuestra vida..., porque la vida que llevamos no nos merecemos, hay superior a esta que vivimos diariamente y esta nueva vida es lo que debemos buscar, la felicidad es que debemos encontrar y es el éxito lo que debemos lograr. Tú tienes en manos todas las herramientas necesarias, ahora lo que falta es trabajar con perseverancia, sacrificio, responsabilidad, voluntad y creatividad.



Neto



domingo, 31 de agosto de 2008

Primeras experiencias

El tema de los adolescentes y de los jóvenes es muy compleja, porque van juntando varios aspectos que tienen que ver con la personalidad, la educación, la cultura y el aspecto social. Muchos consideramos que la etapa de la adolescencia y de la juventud es un tiempo de retos, desafíos, turbulencias, incomprensiones y hasta de confusiones. Tal vez, más la adolescencia, que la juventud. En esta etapa cuando los chicos o chicas no son bien asesorados u orientados, normalmente se meten en problemas, y estos problemas, muchas veces, traen serias consecuencias, si no ponemos atención, después nos lamentamos.

¿Pero, qué es la adolescencia?

La adolescencia es un proceso de la existencia del joven, en donde se realiza la transición entre el infante o niño de edad escolar y el adulto, es decir, es un momento crucial. Esta transición de cuerpo y mente, proviene no solamente de sí mismo, sino que se conjuga con su entorno, el cual es trascendental para que los grandes cambios fisiológicos que se produce en el individuo lo hagan llegar a la edad adulta. La adolescencia es un fenómeno biológico, cultural y social, por lo tanto sus límites no se asocian solamente a características físicas.

A diferencia de la pubertad, que comienza a una edad determinada (a los diez años en las niñas y doce o trece en los niños aproximadamente) debido a cambios hormonales, la adolescencia puede variar mucho en edad y en duración en cada individuo pues ésta relacionada no solamente con la maduración de la psiquis del individuo sino que depende de factores psico-sociales más amplios y complejos, originados principalmente en el seno familiar.

La adolescencia es el momento de nuestras vidas en que realmente comenzamos a aprender sobre el mundo que nos rodea y a encontrar nuestro lugar en él. Este aprendizaje implica el intentar nuevas experiencias, algunas de las cuales pueden resultar arriesgadas o incluso peligrosas. Los jóvenes a esta edad anhelan la excitación en una forma que la mayoría de los adultos encuentran difícil de comprender, sobre todo las actividades excitantes que pueden resultar peligrosas. Afortunadamente, la mayoría de los jóvenes buscan estas sensaciones en la música, el deporte u otras actividades que precisan de gran cantidad de energía pero que conllevan un escaso riesgo físico real.

Las primeras experiencias con la bebida, con drogas o el fumar generalmente tiene lugar en compañía de otros. Aquellos que lo hacen solos poseen un mayor riesgo. Las advertencias de los adultos al respecto suelen ser ignoradas, aunque si éstas proceden de algún adolescente mayor que ellos si suelen ser atendidas.

Por eso es necesario reflexionar, analizar todo el proceso y no debemos caer en el sentimentalismo ni en la curiosidad.